Las relaciones igualitarias

18 Ene

Una amiga que me quiere bien, me ha pedido que opine sobre las relaciones, sobre el amor. Dice que como se me da bien escribir y soy una tía “trabajada” le gustaría que escribiera al respecto en base a mi experiencia… Es cierto que he leido y seguido a mujeres que saben mucho más que yo del tema como Kate Millet, Chimamanda Ngozi, Rosa Montero o Laura Freixas por citar a algunas y no hacen más que reforzar mi idea sobre las relaciones, del mal que nos ha hecho a las mujeres el amor romántico en nuestras vidas: “El amor ha sido el opio de las mujeres como la religión de las masas. Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban” (Kate Millet). Nos han vendido una dulzura y una irrealidad en distintas películas, que es muy difícil despegarse de la idea, que ha empañado la naturaleza de nuestras relaciones, de que el amor lo puede todo. Pero del amor romántico ya hay muchas autoras expertas, a mí me gustaría ahondar  las relaciones igualitarias partiendo desde el amor no romántico. Tomo el lugar de la consejera Elena Francis del siglo XXI en este post, aunque detrás de aquel personaje radiofónico (1947-1984) con esos consejos tan poco ortodoxos y viejunos, estaba el escritor Juan Soto Viñolo, de ahí lo del  puro, las zapatillas y el brandy para tu marido cuando llegaba cansado del trabajo a casa. Era la voz de una mujer habitada por un cuerpo y una mente de hombre, muy perverso todo.

Laura Callaghan

Ilustración de Laura Callaghan

Lo cierto es que en las relaciones  igualitarias hoy en día, cada vez más mujeres (las principales damnificadas del amor romántico) somos conscientes de que no se mantienen solo por amor, hay que currárselo y mucho. Al igual que las amistades, hay que revisarlas, ver si compensa, si el otro o la otra cumple nuestras expectativas, si las expectativas son demasiado altas o si se ha llegado a un punto en el que finiquitar la relación.  Es importante definir tu parcela propia, aquello con lo que nos llenamos fuera de la pareja para darlo todo dentro: el yoga, canto, baile africano, la música, el teatro o whatever... Reconozco que esta parte me ha costado y he tenido que currármela con acuerdos pero en la dinámica igualitaria hay que hablar, discutir y buscar soluciones si se tienen  ganas de que algo funcione.

Mi experiencia en este terreno es que cuando dejas de admirar, dejas de querer, cuando pasas a tu pareja a otro estatus que roza lo absurdo, el esperpento, el amor se evapora. También están las expectativas que ponemos en la pareja, los perfiles que buscamos y que se adaptan a nuestro ideal, los estereotipos. En este mundo rápido en el que no tiene cabida la pausa, ni tomarse un tiempo y un respiro para decidir, no nos paramos a escuchar al otro para ver si nos aporta algo nuevo, aparte de lo que esperamos.  Por eso las herramientas de consumo rápido como Tinder tienen éxito, porque son herramientas que se ajustan al concepto de “no estoy para perder el tiempo”, y no dejan de ser una estrategia de marketing para venderte bien, una marca personal que se trabaja cada candidato bajo el slogan del amor.

Otra idea que considero equivocada es que la gente no cambia, la gente sí cambia. Lo único que podemos cambiar cuando no nos gusta la realidad ni las relaciones que tenemos con personas que nos rodean es nuestra actitud (aprendido en terapia). Pero para querer hacerlo hay que tomar consciencia de que se quiere cambiar y hacer un ejercicio de introspección, y si no puedes por ti mismo/a, pedir ayuda a un profesional. Es muy cómodo pedir a la otra persona que cambie sin asumir la culpa y considerar que la responsabilidad no está en tí. El amor no lo puede todo…

¡Cuanto daño ha hecho el machismo en nuestra cultura patriarcal cargando con la responsabilidad de traer el dinero a casa al hombre en las relaciones hetero! los roles de género hoy en día no tienen ningún sentido tal y como está la fuerza del trabajo. Que curre quien pueda y que apechugue con la casa el que no tenga trabajo independientemente del género. Trabajo de equipo o reparto de fuerzas equitativo. ¡Al final las feministas somos un chollo como compañeras! No aspiramos a un médico o un piloto como pareja, solo a ser feliz en relaciones igualitarias y de respeto, intrínseco en el concepto propio del feminismo.

Las aficiones unen mucho y son la tabla de salvación cuando todo lo demás te separa… En mi caso la música y los botellines fueron definitivos.  El sentido del humor como antídoto al malestar, un paseo por el campo en invierno, una buena cena regada con un buen vino, fin de semana de series en casa, una chimenea en una casa rural, lugares comunes compartidos que hacen la vida más agradable…

Confieso que si a estas alturas me tuviera que vender en Tinder lo iba a tener complicado aunque no tendría ningún problema como herramienta de consumo rápido. Mi anuncio sería más o menos así: “Me encanta la música, los conciertos, viajar, leer y tomarme unos botellines… Busco a alguien con visión de género y que haga equipo conmigo”… No se si muchos pasarían el filtro de la visión de género tal y como está el patio, pero lo de los botellines fundamental, y la música todavía más.

Dudo si habré cumplido las expectativas de mi amiga con esta visión que me proporcionan mis gafitas moradas de las relaciones. Como lo personal es político qué mejor que empezar en el ámbito doméstico a ejercer la igualdad y a trabajar las relaciones para que se saneen. Quizás podemos convertirnos en referente para las compañeras que estén atascadas en relaciones tóxicas y por supuesto debemos de continuar  la lucha en las calles el 8 de marzo. Planazo ¿no?

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